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Por: Milcíades Ortíz | Catedrático

En los últimos años el escrito más difícil de hacer para mi fue el del Día de las Madres. Comprendía que teniendo una madre muy anciana... en cualquier momento se iría de este mundo. Por eso una vez estuve hasta un mes pensando antes de escribir. ¿Qué publicaría que mostrara lo que siento por mi madre?

Mis escritos (columnas) se referían a las madres panameñas en general y a la mía en particular.

Le llevaba el artículo a mi madre y se lo leía. Ella se sonreía al escuchar su nombre y su pecho se inflaba de orgullo.

A veces me hacía observaciones sobre lo que había escrito sobre ella.

El año pasado le plastifiqué el artículo. Orgullosa se lo mostraba a las compañeras en la casa de reposo de adultos, donde estuvo sus últimos años.

Cuando escribía sobre mi madre, siempre pensaba en qué diría luego de su fallecimiento.

Bueno, el treinta y uno de marzo, luego de ser bañada y tararear sus canciones preferidas, la antigua maestra Italia Vaccaro de Ortiz falleció.

Murió a los veinte días de haber cumplido noventa y dos años, algo que la llenaba de orgullo y a veces no creía.

Ahora he estado pensando tres semanas en cómo escribiría sobre mi madre fallecida.

Les diré que se me quedaron sin llevar los jugos y galletas que tanto de gustaban, pues nunca sufrió del azúcar alta.

Pienso que he debido abrazarla más y decirle cuánto la quería, aunque ella lo supiera.

Me duele mucho no haber podido llevarla por última vez al Valle de Antón. Su estado físico no recomendaba hacer ese viaje, que pospuse en meses por esa y otras razones.

Aunque la visitaba al menos dos veces por semana, a ocho meses de su partida lamento no haberlo hecho todos los días.

Cuando veo su tumba (no quiso que la cremaran) recuerdo su dulzura y cómo consentía a sus hijos.

Estoy contento que nunca abusé de ella en los días de la madre. No hice que cocinara para otros y atendiera a los demás.

Ese día ella era la reina. Y aunque los regalos eran sencillos como pedía, recordaré siempre su alegría al verse bien vestida y "fashion", como dice ahora los jóvenes.

Murió estando en paz con Dios, a quien le conversaba directamente.

Ojalá los que tengan sus madres vivas sepan apreciar lo que son y les den todo el amor que merecen...



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