Hoy será un día de locos. Los centros comerciales (todos) parecerán hormigueros. Gente para arriba y gente para abajo, todos con cartuchos en sus manos, en vez de hojas como lo hacen estos insectos trabajadores.
La razón de tanto alboroto es que mañana se celebra en nuestro país el Día de las Madres, una fecha hermosa dedicada a esa mujer responsable de la crianza y educación de los hijos. No es que esté mal la celebración, lo que vemos con ojo crítico es la actitud que muchos panameños asumen en el día de hoy, 24 horas antes de la celebración.
Vayalavida...mañana es el Día de las Madres y no le he comprado nada, ¿y ahora qué hago? De seguro más de cuatro exclamarán así, pero le decimos a esas personas que no deben dejarse llevar por la transformación que ha recibido tal fecha. Lástimosamente, como ha ocurrido con otras fechas, ésta también ha sido comercializada y materializada.
El panameño siente que si no compra un presente a su madre no lo recibirá más en casa. Este pensamiento debe cambiar, pues el amor de un hijo no se mide en el tamaño de un regalo, tampoco se mide si se regala o no. Este amor debe demostrarse durante todo el año con atenciones. No hay que recordar que mamá existe cada 8 de diciembre.
¿Quién dijo? Esto lo inventaron aquellos dueños de tiendas. Si usted tiene aún a su madre viva, visítela cada vez que pueda. Atiéndala cada vez que se enferma, pero no solo acuda cuando hay malestares de salud, aproveche su buena salud para salir al campo a pasear por el Valle de Antón.
No piense en que un día lo hará. sabes por qué, sencillamente porque te puede pasar como aquel muchacho que pensó tantas cosas y que nunca lo lo logró porque su madre ya había muerto.
Demos gracias a Dios porque aún nos da la oportunidad de tenerla viva. ¡A cambiar señores!