El ex dictador de Irak, Saddam Hussein, cuestionó la validez del juicio que se realiza en su contra en Bagdad, criticando al juez encargado al cual acusó de ser ficha de Estados Unidos, país que ocupó esa nación árabe.
Saddam declaró antes que "no teme ser ejecutado" durante un proceso en el cual los primeros testigos declararon que el ex presidente ordenó arrestos indiscriminados, torturas y asesinatos entre 1979 al 2003.
"No temo ser ejecutado. Advierto que ustedes sufren presiones y lamento tener que enfrentar a uno de mis hijos. Pero no lo estoy haciendo por mí. Lo estoy haciendo por Irak. No me estoy defendiendo a mí mismo. Los estoy defendiendo a ustedes", dijo Hussein.
Entretanto, una mujer cuya identidad permanecerá en secreto fue la siguiente testigo dentro del proceso contra el ex dictador iraquí, pero la sesión fue suspendida debido a problemas técnicos con el equipo empleado el martes para disfrazar su voz.
La testigo inició su declaración al abrirse la cuarta jornada del proceso en el distrito fortificado de la Zona Verde de Bagdad, pero los abogados defensores se quejaron de que no comprendían sus palabras distorsionadas. El juez presidente Rizgar Mohammed Amin suspendió la jornada para que unos técnicos pudieran componer el equipo.
La mujer sollozaba mientras describía cuando los guardias de seguridad de Saddam le ordenaron "que se desvistiera en una habitación" para luego torturarla.
El juez presidente dijo a la corte que los abogados serán notificados de la identidad de la testigo, pero que no deben de darla a conocer fuera del tribunal. Agregó que la mujer será identificada solamente como "testigo A".
Los testigos tienen la capacidad de pedir que sus identidades no sean reveladas, para protegerlos de la venganza de sujetos leales a Saddam. Los primeros dos, hombres que declararon el lunes, permitieron que sus nombres fueran dados a conocer y sus fotografías difundidas a todo el mundo.
Saddam y sus cofedendidos están siendo juzgados por el asesinato en 1982 de más de 140 chiítas en el poblado de Dujail, en el norte de Bagdad, y podría ser condenados a morir linchados si son encontrados culpables.