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Para los antisociales un arma de fuego resulta más atractivo que una prenda de oro.  |
Tener un arma de fuego en estos tiempos resulta una jugada de doble filo, y sino lo creen, conozcan la historia del colonense Rolando Enrique Roa, de 46 años.
EL RELATO
Un buen día por la mañana - 14 agosto del presente año- salí de mi casa -N° 297 ubicada en Puerto Escondido, Colón- todavía los vecinos dormían, cuando un grupo de pandilleros, de cloaca, residentes en el sector, se introdujeron en mi hogar y de todas las pertenencias que tengo, sólo se llevaron el revólver que había comprado hace un año.
EL HECHO
Sacaron una a una las tablillas que componen la puerta de la casa para introducirse. La puerta de hierro fue tumbada y revolvieron todos los cuartos, la ropa la arrojaron al piso, tenía prendas y no se la llevaron, porque sólo buscaban el arma de fuego, narró el colonense.
En junio de este año, le arrojaron dentro de su casa una bomba de humo y piedras arriba del techo y en el portal. Estas agresiones fueron perpetradas por los mismos maleantes que le robaron su revólver, aseveró Rolando, Como llamé a la Policía me la velaron.
ANTECEDENTES
La víctima asegura que en varias ocasiones los integrantes de la banda le han tirado piedra a su casa. " Estaba sentado en la puerta de su domicilio con un amigo - según Rolando- cuando pasaron dos de ellos y le gritaban por culpa de ese H.P y le lanzaron la piedra y respondí disparándoles", dijo el ultrajado.
EL REVóLVER
El 14 de noviembre del 2002, compré un revólver calibre 38, doble cañón, color plateado y con número de serie D140833.
Si alguien sabe algo o a sus manos llega el 38, no lo compre y ponga en alerta a la subestación de policía más cercana o a la P.T.J |