La primera regla para escoger un buen ejercicio es encontrar algo que a usted le guste hacer. Si le encanta la competencia, es posible que usted quiera dedicarse al tenis con un amigo o vecino, o si prefiere la contemplación silenciosa, puede probar caminatas matutinas o vueltas en una piscina.
Deberá escuchar a su cuerpo cuando haga la elección. Por ejemplo, si usted sufre de artritis, la natación puede ser la mejor opción para una sesión de ejercicios aeróbicos sin dolor, pero es posible que también quiera probar caminatas regulares.
Asegúrese de verificar con el médico antes de comenzar cualquier programa de ejercicio y preguntarle qué frecuencias cardíacas debe alcanzar mientras se ejercita.
No importa qué actividad seleccione, trate de mantener su frecuencia cardíaca deseada durante al menos 30 minutos varias veces a la semana. (Hacerlo una vez al día sería aún mejor).
EJERCICIO SEGURO
Si usted es mayor de 50 años, obtenga la autorización de un médico antes de comenzar cualquier programa de ejercicio vigoroso. Pero incluso si usted sólo planea comenzar a caminar alrededor de la vecindad, debe verificar con un médico si tiene: presión sanguínea alta, diabetes, ritmo cardíaco rápido, irregular o extremadamente lento durante el reposo, padece enfermedad cardíaca, ha padecido de ataque cardíaco previo, especialmente si se presentó en el último año; tuvo dolores torácicos recientes, especialmente, si no han obtenido la explicación de un médico; padece de dificultad para respirar o dolor torácico después de un ejercicio extremadamente leve.
Otras advertencias es si ha perdido más de 10 libras de peso sin explicación reciente o ha padecido de dolores en los glúteos o parte posterior de las piernas durante la marcha.