Un jurado de conciencia, compuesto por 8 integrantes, encontró inocente del cargo de homicidio, a Alejandro Crisón Medina, un humilde vendedor de frutas y legumbres , quien constantemente era amenazado y agredido por el hoy occiso, Luis Moya. En el juicio se comprobó cómo Moya el 21 de junio del 2006, con puñal en mano, se dispuso a atacar a Crisón, encontrando el fatal desenlace, luego que el carretillero se defendiera con un cuchillo de cocina que utilizaba para partir sus aguacates. La defensa a cargo del Licenciado Benito Mojica, se fundamentó en la teoría de la legítima defensa, la cual fue corroborada en el acto de audiencia. La acusación estuvo a cargo de la Fiscalía Segunda Superior y con la participación de una querellante en representación del occiso.