Para estos días se recuerda al revolucionario Floyd Britton Morrison, quien el 29 de noviembre de 1969, víctima de salvajes torturas, fue asesinado en la isla de Coiba. Los militares alegaron que murió de un ataque al corazón. Su cadáver nunca fue entregado a sus padres.
El dirigente estudiantil estuvo preso un año en la cárcel Modelo antes de ser trasladado a Coiba. Floyd Britton es uno de los símbolos de la lucha estudiantil y de liberación nacional.
Ahora que los antiguos cargos de la Guardia Nacional han comenzado a soltar la lengua, sería oportuno revelar qué hicieron con los restos del dirigente comunista que reorganizó la Federación de Estudiantes Panameños (FEP) e integró el Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), que en 1959 participa en el alzamiento de Cerro Tute. Además comandó un desembarco de armas en las playas de Santa Clara. Fue creador también de la Unión Revolucionaria Panameña (URP) y posteriormente del Movimiento de Unidad Revolucionaria (MUR).
El caso de Floyd Britton es uno de los otros tantos de desaparecidos en la época castrense que no han sido aclarados. En el año 2001 se hicieron algunas diligencias para ubicar sus restos en la isla penal de Coiba, pero todo fue infructuoso.
Algunos de los involucrados directa e indirectamente en su desaparición todavía viven y harían bien en colaborar con la justicia, para esclarecer de una vez por todas, toda esa historia oscura sobre el asesinato de panameños por cuestiones políticas e ideológicas.
La historia nacional todavía tiene capítulos dolorosos, sobre todo de los abusos por parte de los militares. Ya es momento para descargar el peso de la conciencia y dar luces, sobre el destino de muchos desaparecidos después del golpe de 1968.