Has recibido un par de reales de más en estas fechas que te sobran después de pagar tus deudas y has dicho abiertamente que no darás ni un sólo regalo a nadie. ¿No te nace llevar alegría a un niño pobre?
En tu trabajo ya iniciaron a decorar la oficina con motivos navideños y no te motiva ayudar a los que han tomado la iniciativa de hacerlo; en su lugar, lanzas críticas por los pasillos que nada tiene que ver con la Navidad. ¿No eres acaso un buen compañero?
En casa este año se tratará de implementar el juego de intercambio de regalo entre hermanos y prácticamente no has pisado la casa de tu mamá para que no te incluyan en el juego. ¿Acaso no quieres a tu familia?
Alguien decide hacer una recolecta para la compra de una herramienta en común para todos y no has aportada nada. ¿Qué clase de compañero eres?
Inicia la Teletón 20-30 con la recolecta de dinero y venta de artículos, pero te pasas criticando todo y no cooperas.
Podríamos seguir enumerando cosas en este escrito, pero no vale la pena hacerlo porque lo que queremos es elevar el espíritu navideño.
Los panameños debemos sentirnos motivados para esta época donde no debe haber odio. Si tienes amargura en tu corazón, échala a la basura porque no vale la pena vivir con ella. La Navidad es linda, sobre todo cuando sabemos que el significado real es el regalo más grande que nos vino de parte de Dios, y es que Él nació y se hizo hombre para morir por todos nuestros pecados.
Si creemos que la Navidad es sólo para celebrar el nacimiento, nos equivocamos en parte. En la Navidad hay que celebrar la misericordia que Dios tuvo con la humanidad, porque todos merecemos la muerte por nuestros pecados, pero Él decidió venir a la tierra y dar su vida por tí y por mí.