Martes 24 de nov. de 1998

 








 

 


Panamá ingresa al mercado de las ancas de rana

Arnulfo Barroso
Corresponsal OEI

Panamá inició hace un año su ingreso al negocio de producción y comercialización de las apetecidas y costosas ancas de ranas, un producto que mantiene una demanda mundial de 13 mil toneladas anuales de carne y varias decenas de millones de dólares en cuero y otras partes de su anatomía.

El gobierno panameño adelante conjuntamente con la empresa privada el primer proyecto de crías de ranas, en una instalación llamada "El Ranario", ubicada en la comunidad de Chilibre, a unos 45 minutos de la ciudad capital. Esta instalación tiene capacidad para producir hasta dos mil ranas al año, en un perímetro de 710 metros cuadrados protegidos de bacterias y depredadores.

A simple vista, el criadero parece un establo para cerdos por los cubículos en que está dividido, pero en vez de puercos alberga miles de huevecillos, larvas, gusarapos, ranitas y ranas adultas que llegan a pesar hasta 200 gramos.

El Ranario tiene cubículos para la recreación de las ranas, estancia de parejas el desove, el crecimiento de los renacuajos, la alimentación de las ranitas y para toda la fase de crecimiento de estos anfibios.

Las ranas "toro o mugidoras", utilizadas en el proyecto, tienen la piel lisa, a diferencia de los sapos, no segregan sustancias tóxicas y tienen una figura estilizada, con extremidades largas que les permiten dar saltos de hasta dos metros de largos.

Las ranas son alimentadas con miles de moscas en cautiverio en un criadero en donde los insectos ponen huevecillos que se convierten en larvas y se mezcla con comida para peces, con lo cual se crea un alimento especial. Debido a esto, la carne de rana tiene un 40% de proteínas, 8% de lípidos, 33% de carbohidratos, 4%de fibra y 7 por ciento de humedad.

Las ancas de rana han sido asociadas en los últimos años a la fertilidad humana. Sin embargo, desde hace varios siglos atrás fue vinculada a otras creencias, por ejemplo, en Egipto a los terremotos; en el Tíbet, a los truenos; en Camboya y Vietnam al alma del hombre, pero en Panamá no tiene otra connotación más que el comercio.

 

 

 


 

El enigmático y productivo mercado de las ancas de rana tocó a los panameños quienes esperan crear una cultura de consumo en su país y captar unos cinco millones de dólares anuales del comercio internacional de esta especie. Las ranas "toro o mugidoras", utilizadas en el proyecto, tienen la piel lisa, a diferencia de los sapos y no segregan sustancias tóxicas.

 

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