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Para los panameños, la campaña de desprestigio en contra de muchos funcionarios públicos por sonados casos de supuesta corrupción y sobornos, han dejado la sensación de que todos los políticos son iguales en esencia y naturaleza, al punto que ya nadie confía en ellos.
Habrá que ver como harán los miembros que aspiran a la reelección de curules en la Asamblea Legislativa y varios candidatos a puestos de elección popular para quitarse la imagen de personas indeseables y de careta falsa, para obtener el favor del votante el próximo 2 de mayo de 2004, cuando lleguen los comicios generales.
Empero, hay algo mucho peor que puede surgir, algo que advertimos en la pasada elección de 1999: el resurgimiento de nuevas fuerzas políticas y grupos de presión populares. Como si fuera parte de la lógica y reacción ante los hechos, la formación de frentes nacionales pueden cambiar el escenario político en el próximo lustro de 2004 a 2009.
Es evidente que la izquierda panameña, cuyo centro radica en torno a las agrupaciones universitarias, los sindicatos obreros de la industria y la construcción, además de las organizaciones en donde se afilian los funcionarios públicos, serán un elemento por determinar en el futuro.
A la vez, hay que esperar que otros grupos populares, surgidos de los gremios de profesionales como abogados, economistas y médicos, pueden ser elementos a tomar en cuenta.
El fugaz paso de Juan Jované por el Seguro Social lo ha convertido en ficha presidenciable. Quizás no sea un "Lula Da Silva" o una especie de "Hugo Chávez", pero puede arrastrar una serie de votos descontentos.
El panameño no es seguidor de la xenofobia, pero hay mucho resquemor hacia el hecho que colombianos, dominicanos y chinos estén tomando puestos de trabajo en detrimento de los nacionales. Esa situación hace temer que, quizás en un futuro inmediato, ultraderechistas xenófobos hagan política por desplazar a los extranjeros. Y eso no es algo nuevo en nuestra historia.
Todo esto depende de lo que suceda el próximo 2 de mayo, cuando elijamos al nuevo presidente. De cómo trate el nuevo Gobierno la crisis social, la delincuencia, el desempleo, la migración y la economía, determinará el escenario político de los siguientes años. |