|
Se repitió la historia del conformismo. Como pasó en el triangular Sub-17 que se celebró en Colón. No goleamos a Belice y sí lo hicieron los de Costa Rica.
Al final las chicas empataron pero la diferencia de gol nos mató...
Pregunto: ¿Es culpa de Maritzenia Bedoya que Panamá quedara eliminada y no ir el preolímpico al fallar un penal?
Claro que no. La eliminación del once nacional es responsabilidad de una serie de factores que al sumarse dan al traste con una disciplina en la que dentro de la UNCAF somos fuertes.
Hoy no hay sentimentalismo. De salida ni Roberto Sala, ni Ezequiel Fernández son técnicos para tomar una selección femenina.
El primero le cae bien a todo el mundo, pero para otros es un señor que vino de Argentina a probar suerte en Panamá y pasó una que otra prueba con un buen equipo.
Del segundo, es una persona que sabe lo que es aguantar crítica, pero que lamentablemente para él y para tres millones de personas no pudo con el cargo.
Cuarenta partidos de fogueo, me decía que se realizarían desde que tomó el cargo aquella vez, luego de la salida de Sala. No se cumplió. Luego de los tres partidos internacionales (todos en Panamá) las dudas reinaban en el ambiente.
Todo en una disciplina, que salvo en algunos países, está después de la masculina. Dimos un salto hacia atrás... No hay duda que podemos ser mejores... Muchas serán ahora las excusas, pero al final del camino se fracasó, nos eliminaron, se fue al traste otra oportunidad de pelear para ir a una Olimpiada y lo que más pena me da es que siento que no se tomó el asunto con seriedad.
Hoy las críticas podrán sobrar y llover, pero lo primero que tenemos que hacer por el deporte femenino es poner un técnico.
A la mayor se le han traído entrenadores con la categoría de José Hernández o Mihai Stoichita, lo que le reconocemos a la federación, pero a la femenina es hora de darle un entrenador especializado en chicas. De lo contrario no lograremos nada para ellas. Y no es lo que se quiere. Por algo ellas han llegado a una Copa de Oro por derecho propio. Mientras que la masculina con todo y los legionarios sólo saben esperanzarse en una moneda. Por lo demás sólo se respiró un sueño olímpico que duró poco... Muy poco... Y lo peor se convirtió en una pesadilla... De la cual no hemos despertado. |