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La armonía entre vecinos es una línea delgada y frágil. A la corregiduría de "Mateo Iturralde", en el populoso distrito de San Miguelito, llegaron la señora M.R. y el señor J.A. reclamando cada cual, su derecho. En esta ocasión, el pleito se centraba en unas veraneras.
Según el caso registrado en el despacho del corregidor Germán Torres, la señora M.R. alega que tenía una mata de veraneras "que crecía mucho" y algunas de sus ramas llegaban hasta el patio de su vecino J.A.
En vista que la señora M.R. "nunca se inmutó en cortar las ramas", su vecino J.A. procedió a usar su machete. Las cortó pero tampoco le dio por quemar las plantas cortadas.
Los trozos de veraneras se fueron arrumando hasta formar un montículo de basura, ya que J.A. tampoco las recogía en bolsas desechables. "Solo se limitó a cortarlas", dijo el corregidor.
El pleito que los llevó a la corregiduría, fue que la señora responsabilizaba a su vecino por el criadero de mosquitos que se formó en las plantas cortadas, y que ello podían afectar a su bebé recién nacido.
FALLO
El corregidor Torres dictó sentencia: ambos deben cooperar. La dama deberá podar sus plantas. Si su vecino las corta con su machete, deberá recogerlas y botarlas en el lugar adecuado. |