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El gobierno de España se defendió el sábado contra acusaciones de que había sido muy lento ante el desastre producido por el derrame de combustible del buque cisterna "Prestige", que se hundió en el Océano Atlántico y contaminó parte de la costa norte del país europeo.
Desde que el derrame de "fuel-oil" comenzó a inundar las costas de la región de Galicia la semana pasada, el gobierno español ha recibido críticas, tanto de los grupos ecologistas como de los medios de comunicación, que afirman que los esfuerzos para controlar el desastre han sido inadecuados, las tareas de limpieza han ido muy despacio y todo ha sido muy desorganizado.
El buque, construido hace 26 años, naufragó tras ser dañado por un temporal y dejó una amplia estela de "fuel-oil" antes de hundirse el martes en el Atlántico, frente a la costa de Galicia.
El combustible ha inundado playas enteras y se extiende a lo largo de 400 kilómetros de la costa gallega, dañando a las aves de la zona y poniendo en peligro las abundantes especies de pescado que se capturan en la zona, un recurso que es considerado vital para la economía de la región. |