Las riquezas que se generan a través del P.I.B. que provienen de las diferentes actividades lucrativas, deben inyectarse en gran medida incentivando las áreas rurales, resolviendo las necesidades íntimas, aportando y haciendo más llevadera la existencia del ermitaño pariente de la soledad que hasta el momento ha sido el paria olvidado de todos los gobiernos que en sucesión han dirigido la República, y a ellos he de referirme. Este admirable patrimonio que es de todos, se trasladará a la campiña, cargando la riqueza compartida, cuyos frutos son el resultado del trabajo silencioso de la población, sea ésta urbana o rural.
Se estima que serán presupuestas partidas que llegarán hasta los recónditos parajes del país, como pequeña luz de esperanza que recibirán los placeres de los incentivos económicos, traducidos en palpables soluciones objetivas. Es obvio que detrás de todo este complejo e intrincado esquema, estará el ojo inquisidor de la Contraloría General de la República, fiscalizando nuestros intereses. Veremos placenteramente los aportes impositivos convertidos en: carreteras, centro de salud, agua potable, energía eléctrica, al servicio del orejano que toda la vida ha sido víctima de los gusanos que se alojan en sus debilitados intestinos, hurtándoles sutilmente las sustancias nutritivas que a duras penas ingiere. Jamás han podido gozar, ni saborear, los privilegios, bonanzas y bondades del gigantesco presupuesto oficial. Estas providencias hasta el momento han sido lucradas por el hombre de la ciudad. La descentralización es el fenómeno que destruye la centralización. Ella es su antítesis. Así se rebustecerán las comunidades pequeñas, el progreso acariciará sus lares con resultados tangibles. Las autoridades locales con los alcaldes y representantes de corregimientos, tendrán en sus manos la solución de este cuidadoso ejercicio, por estar en contacto con las urgencias de la minúscula célula política comarcal.
Ellos llevarán la batuta y nosotros seguiremos sus pasos formando la tríada: pueblo, gobierno y recursos, para ventura de los más necesitados de la patria. Estos han conformado el imperio de los desdichados. Sumando experiencias de otros países vecinos y en espera de la aprobación del proyecto por la Asamblea de Diputados, ponemos el hito que marcará la redención económica de las masas sin cultura.