Cuba y Panamá restablecieron relaciones consulares, como un primer paso para normalizar los nexos diplomáticos que se afectaron, luego que la mandataria Mireya Moscoso indultara a cuatro anticastristas condenados, por pretender asesinar al presidente Fidel Castro, en noviembre del 2000, durante la X Cumbre Iberoamericana en Panamá.
Los avances se dieron durante una reunión celebrada ayer en San José de Costa Rica entre el presidente Martín Torrijos y el vicepresidente cubano Carlos Lage.
Ambos países establecieron relaciones a principios de la década del setenta, durante el régimen del general Omar Torrijos, pero en agosto pasado hubo una crisis debido al indulto al grupo de anticastristas liderados por Luis Posada Carriles.
Ese indulto fue un grave error del anterior gobierno, pero debe ser un capítulo superado.
Sectores empresariales se mostraron preocupados por esa ruptura, porque Cuba mantiene una deuda de 200 millones de dólares con empresas de la Zona Libre de Colón.
La normalización de los nexos diplomáticos con el gobierno de Castro debe darse dentro del marco del respeto mutuo. Hay sectores que cuestionan la intromisión de la misión cubana en los asuntos internos de Panamá.
Las relaciones entre los países son para estrechar lazos culturales, económicos, deportivos y de otra índole, pero no para intervenir en los temas que competen a cada nación.
Aplaudimos la iniciativa cubana de ir normalizando sus relaciones históricas con Panamá y ojalá que estás se desarrollen dentro del marco del mayor respeto, porque sólo de esa forma se pueden consolidar esos lazos que por siempre nos han unido.