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Nació para ser árbitro: Waldemar Schmith

Crispín Chavarría N
Crítica en Línea
Con 65 años de edad, que cumplirá el 10 de diciembre y una vitalidad envidiable continúa su bregar por el mundo, Waldemar "Wally" Schmith, un puertorriqueño que ha hecho del deporte su pasión, al combinar curiosamente dos grandes disciplinas a la vez por más de 30 años, el béisbol y boxeo. En ambas su profesionalismo ha sido uno de los más cotizados, como atleta y finalmente como árbitro, posición en la que todavía se ve y se recuerda. Waldemar Schmith ha sido una de las figuras más representativas en los últimos años en el boxeo mundial y se encuentra en Panamá, esta vez no como árbitro sino en calidad de invitado de la Convención de la AMB, hecho que aprovecha para recoger una que otra entrevista para su programa radial "Wally y los Deportes", el cual dirige desde hace unos 15 años, de 12:30 a 1:30 p.m., en su natal Ponce, Puerto Rico. Para Schmith, no hay otra cosa que deportes, ya que según cuenta sus inicios están como boxeador aficionado y pelotero. "Fui jugador de pelota profesional en 1956, jugaba con mi hermano, era receptor con el George y Florida, pero posteriormente me decidí por el arbitraje en 1957, comenzando en la Escuela de Arbitros de Long Florida", explicó Schmith, mientras recordaba que se paseó por unos 25 años arbitrando béisbol en todos los niveles. "Estuve en muchas series del Caribe, en Panamá, y también en Copas del Mundo, Panamericanos, Centroamericanos y del Caribe y siempre estaba cerca de uno de los más grandes árbitros del béisbol que conozco...dice...se trata del panameño Willie Hinds..ese era grande de verdad", expresó. Sus inicios en el boxeo se dieron en 1947 cuando ingresó a la Infantería de Marina de los Estados Unidos, allí, boxeó por espacio de tres años, llegando a ser "Guantes de Oro" en la división pluma en un torneo que se hizo en San Diego. También peleó en Puerto Rico y Nueva York. No pudiendo apartarse del boxeo, decidió en 1968 comenzar como árbitro de ese deporte, una posición que lo ha llevado a dar la vuelta al mundo, teniendo desde entonces unas 88 peleas de campeonato mundial a su haber y como histórica la primera entre el panameño Ismael Laguna y el escocés Ken Buchanan. También estuvo en la de Durán-Leoncio Ortiz; Pínder-Herrera; Ortega-Coronado y Pedroza-Carrasquilla. "El gran Wally", apunta que la pelea que más recuerdos le trae, fue una que realizaron en el coliseo Roberto Clemente, de Puerto Rico, los mastodontes George Foreman y Jimmy Jones, "eran dos gigantes y la pelea se realizó en horas de la tarde, trabajé como nunca separándolos y a la altura del quinto asalto todos estábamos cansados, suerte que era a diez asaltos, ese día llegué a casa de mis padres porque estaban cerca, no podía ir a la mía", recordó. La vida como árbitro y juez de boxeo también le ha marcado en dos ocasiones con hechos fatales. Ha visto a dos boxeadores desvanecerse, el último estando como juez en el pasado "Ko. a las Drogas" de Venezuela y que es tema de discusión en esta Convención, el venezolano Carlos Barreto. "Lo noté unos dos asaltos del desenlace con la boca abierta, pero no podía comprender qué le pasaba", recuerda. El otro fue un mexicano, "Kiko" Bejines, quien peleaba con el "chicano" Alberto Dávila, un boxeador sin pegada alguna, pero muy técnico, escurridizo. La pelea era a diez asaltos, Bejines estaba ganando, cuando de pronto un golpe que nadie vio, cambió la historia a tragedia, ya que Bejines cayó entre la segunda cuerda y el borde del ring, le conté y trató de levantarse, pero sólo pudo sostenerse con los guantes, lo tomé entre mis brazos, perdió el conocimiento y tres días más tarde falleció en un hospital de California. "Todo ocurrió estando sus hermanos en el combate", recordó Waldemar Schmith, un puertorriqueño que nació para ser árbitro, ya que según indica piensa pasar de las cien peleas de títulos mundiales en el nuevo milenio.
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El otro fue un mexicano, "Kiko" Bejines, quien peleaba con el "chicano" Alberto Dávila, un boxeador sin pegada alguna, pero muy técnico, escurridizo. La pelea era a diez asaltos, Bejines estaba ganando, cuando de pronto un golpe que nadie vio, cambió la historia a tragedia, ya que Bejines cayó entre la segunda cuerda y el borde del ring, le conté y trató de levantarse, pero sólo pudo sostenerse con los guantes, lo tomé entre mis brazos, perdió el conocimiento y tres días más tarde falleció en un hospital de California. "Todo ocurrió estando sus hermanos en el combate", recordó Waldemar Schmith, un puertorriqueño que nació para ser árbitro, ya que según indica piensa pasar de las cien peleas de títulos mundiales en el nuevo milenio.

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