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Infidelidad de esposas de policías provoca suicidios de las unidades

Redacción
Crítica en Línea
Las estadísticas indican también que cuando hay un suicidio de un agente del orden público, aparecen dos o tres casos similares, pero después pasan los años y no vuelve a darse un incidente igual", agregó una fuente experta en materia de suicidios y homicidios que involucran a policías. Lo que sí les preocupa a las autoridades, es el elemento pasional como la causa de los suicidios, situación que hace a los expertos en la materia, hacer varias conjeturas sobre el tema. Una de las causas, según los especialistas en psicología dentro de la Fuerza Pública, es la forma de adiestramiento que reciben las unidades. Rubén Darío Paredes, general retirado de la Guardia Nacional, es más detallista y señala que los miembros del orden público en su mayoría son de temperamento machista y que esto es provocado por la forma como son entrenados. "Ellos (las unidades de la Policía) tienden a ser promiscuos, entonces las mujeres de estos, en un despliegue de revancha y desquite, también cometen esos errores convirtiéndose para los policías en un falta grave al honor, por lo que buscan el camino del suicidio" agregó Paredes. Para el general retirado Paredes, quien a inicios de la década de los ochenta estuvo al mando de la Guardia Nacional, considera que antes habían más casos de suicidios donde se involucraban agentes del orden público. Para Paredes, la explicación lógica es que antes recibían un entrenamiento más fuerte donde se utiliza más la fortaleza física que la inteligencia. De acuerdo a Paredes, a pesar de los cambios significativos que se han dado en los organismos de seguridad pública, todavía se sigue tomando como elemento principal para la admisión de un agente o de un inspector a la Fuerza Pública, el elemento fortaleza física y de segundo la inteligencia o la preparación académica. Estadísticamente estas declaraciones pueden explicarse, luego que se conociera que casi el 90% de los policías suicidas son de bajo rango. El caso más reciente, fue donde se vio involucrado el cabo segundo Luis Martínez. La investigación se hace con mucho hermetismo y la principal preocupación es que tomó como escenario la Fiscalía Auxiliar, frente a policías, fiscales, abogados y detenidos. Luis Martínez tenía 30 años y fuentes de entero crédito han confirmado que el móvil fue el hecho de que estaba en proceso de divorcio; residía en Panamá Oeste, y según versiones, desde hacía una semana sus compañeros notaron que estaba desanimado. Su labor era la de investigación de crímenes y servía de enlace entre la Policía y la Fiscalía Auxiliar. Era uno de los hombres de confianza del Fiscal Carlos Augusto Herrera. El caso anterior fue el de un detective de la PTJ, quien utilizó igual método que Martínez: un disparo en la cabeza. Su nombre, Luis Armando Gillwales, de 32 años. Antes de matarse le propinó cuatro disparos a su esposa en de su residencia, dejándola mal herida; los ribetes pasionales empujaron a cometer este hecho. Lo último que se ha sabido de este caso es que la esposa del PTJ continúa con vida y se está recuperando de las heridas. Dos hechos, que aunque los directivos de las mencionadas entidades consideren que numéricamente no tienen gran significado, han causado un daño severo dentro de las dos más importantes organizaciones de investigaciones y persecución del crimen, la PTJ y la Policía Nacional.
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