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Con el orgullo de madre, Ana espera poder sacar adelante a su hijo y verlo crecer, tendiendo esperanza que la situación mejorara y podrán vivir dignamente.  |
El agua salobre que se consume en la comunidad de Bique, distrito de Arraiján y la distancia que debe recorrer hasta el centro de salud más próximo, son algunas de las preocupaciones de Ana María Batista, una joven de 21 años, mientras sostiene en brazos a su nuevo hijo, José, quién nació el 3 de Noviembre pasado.
Sentada al borde de la cama, Ana María, alimenta al nuevo miembro de la familia, en la espera de su esposo, quien aún debe pagar los B/.15.00 por los servicios médicos en el Hospital Nicolás Solano, en el distrito de La Chorrera.
Aunque con la alegría de toda madre, Ana María, afirma que tendrá que recurrir al sistema de arreglo de pago con el Hospital Nicolás Solano, de no lograr obtener su esposo la totalidad del dinero para el pago, por su estancia en el nosocomio y el parto.
La casa que habita la joven está cerca de la playa, carece de energía eléctrica y la calle es de piedra y tierra, en la que abundan los huecos.
En esta comunidad, la mayor parte de la población es pobre y se dedica a la extracción de productos del mar, principalmente almejas y la pesca.
Un corto llanto de José y algunos movimientos bastan para que su madre lo cambie de posición para continuar alimentando, y afirmar que le preocupa la falta de agua potable en el lugar, que debe obtenerla a través de una turbina es salobre y aunque se hierva el sabor, es el mismo.
Ocasionalmente los camiones del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), llegan a la comunidad y pueden abastecerse de agua potable, lo cual sucede cuando la población protesta por la situación en que es mantenida.
Colateral a ello, existen personas que diariamente transportan a sus casas, agua desde otro lugar.
Esta situación pudo ser la causa de la muerte de uno de los hijos de Ana María, que falleció a los dos años, debido a complicaciones, según los galenos lombrices y bronquitis, afortunadamente la otra hija Mika Dianeth no fue afectada.
Ana María tiene cuatro años de vivir en Bique y actualmente su esposo está desempleado, afirmando que saldrán adelante "con lo que Dios les mande y provee". Al llegar a casa José, no tendrá una cuna esperándolo, la ropa que usará, ha sido obtenida gracias a la ayuda de algunas personas.
Para cumplir con las citas médicas de su hijo al igual que de los otros dos, deberá caminar por una deteriorada vía por hora y media hasta el centro de salud de Nuevo Arraiján o de Arraiján. |