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Este domingo 9 de noviembre los guatemaltecos acudirán a las urnas en medio de las más difíciles elecciones presidenciales desde el fin de los gobiernos militares. Decenas de políticos han sido asesinados por el revanchismo electorero, las protestas de paramilitares asolaron a la población y hasta la declaración del presidente Alfonso López Portillo, de tratar de aprobar una veda a los medios de prensa durante los comicios, ensombrecieron el panorama en dicho país centroamericano.
Para colmo, el ex dictador evangelista Efráin Ríos Montt, acusado de crímenes de guerra y genocidio durante su régimen (1982-1983), pretende regresar al poder, gracias al apoyo del actual gobierno.
Según los entendidos, se espera que haya una segunda vuelta electoral, pues los principales candidatos Oscar Berger y Alvaro Colom, están prácticamente empatados en un 30% cada uno. Gracias a Dios, Ríos Montt tiene un 12% y quedaría fuera del ruedo.
Pero eso es lo peor, pues se teme un fraude de enormes proporciones, como es usual en nuestras repúblicas bananeras. Ojalá que esto no ocurra y que prevalezca la democracia y la voluntad popular de elegir al mejor candidato. |