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La tormenta tropical Michelle, que se desplaza hacia el Caribe, dejó seis muertos, 14 desaparecidos, 100.000 damnificados y grandes pérdidas materiales en Honduras. El vocero del Servicio Meteorológico Nacional, Ernesto Salgado, que "la situación es grave porque el promedio anual de lluvias en Honduras es de 1.000 milímetros de agua, y sólo en cinco días hubo 530,5 milímetros de agua, más de la mitad de lo registrado en un año".
Las inundaciones mantienen incomunicadas aún las extensas provincias de Yoro, al norte, y Gracias a Dios, al nordeste del país, con más de 200.000 habitantes. El nivel del agua en las 10 pistas de aterrizaje de tierra y las carreteras de Gracias a Dios subió casi dos metros de altura.
Entretanto, los ríos y riachuelos de Yoro se desbordaron y destruyeron los caminos a las provincias vecinas de Atlántida, Cortés y Francisco Morazán. La alcaldesa de Yoro, Erlinda Martínez, aseguró que "la situación es crítica. Estamos alarmados porque todos los ríos se han salido de su cauce y no tenemos salida a otros lugares".
Las aguas arruinaron más de 6.000 hectáreas cultivadas de granos básicos y caña de azúcar, y ahogaron unas 3.000 reses y animales domésticos. El presidente Carlos Flores Facussé, que decretó el martes un estado de alerta máximo, informó que gestiona ayuda humanitaria a la comunidad internacional. |