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A pocas horas de las votaciones, los turcos tienen un ojo puesto en la campaña electoral y el otro en la apertura del proceso que puede llevar a ilegalizar al partido integrista islámico, favorito en las legislativas del domingo.
El Tribunal Constitucional decidió, en su primera vista sobre el caso, dar otros quince días al Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), que agrupa a los integristas islámicos moderados, para establecer su defensa ante la petición de la Fiscalía general de proscribirlo, por no cumplir fallos anteriores de esa Corte.
El fiscal acusa al PJD de mantener al frente del grupo a Tayyip Erdogan, su líder carismático, pese a la decisión del Tribunal Constitucional de inhabilitarlo para la acción política, por lo que considera que el partido ha de ser disuelto.
La decisión del tribunal da tiempo sobrado al PJD para acudir a la cita con las urnas, donde sus expectativas de voto son de un 30 por ciento, lo que podría suponerle más de la mitad de diputados en el legislativo y la posibilidad de que, por primera vez en 79 años de República, los integristas islámicos formen solos el gobierno.
Sin embargo, si se da una rotunda victoria islámica frente a los desprestigiados partidos laicos tradicionales en el país, nadie sabe quien sería el primer ministro, pues el grupo de Erdogan, tras la prohibición que le puso el Comité Supremo Electoral para ser candidato, no ha designado a otro aspirante a la jefatura del gobierno.
El presidente del país, Ahmet Necdet Sezer, recordó con motivo del 79 aniversario de la instauración de la República, que el debe designar al primer ministro y que Erdogan, al no poder ser diputado, no estará en su lista.
Portavoces del PJD admitieron a EFE que el presidente Sezer tiene el derecho a designar a jefe de gobierno, pero recordaron que "debe considerar las tradiciones democráticas y pensar en que ha de superar la confianza del Parlamento", que no tendrá si no es uno de sus miembros.
Algunos medios han apuntado que hay "una crisis previa" a la jornada electoral dentro del propio PJD, un grupo formado con los restos de otros hace apenas un año y en el que, según el periódico "Cumhuriyet", "son varios los dirigentes que pugnan por el liderazgo".
El rotativo asegura que el jefe del grupo parlamentario del PJD, Bulenc Arinc, pugna con el segundo portavoz en la Cámara, Abdullah Gull, por la postulación a primer ministro y difunde declaraciones de apoyo a uno y otro. Mientras esto sucede, los partidos laicos tradicionales pugnan por mantenerse en el Parlamento y no verse borrados del panorama político. La norma exige un mínimo del 10 por ciento de votos para acceder a la Cámara .
La mayoría de ellos, según los sondeos de última hora, no podrán pasar la puerta del legislativo, entre ellos el Partido de la Izquierda Democrática (PID), del primer ministro saliente, Bulent Ezevit, que al igual que sus otros dos socios de coalición gubernamental muestra alrededor de un 5 por ciento de expectativa de voto.
Los que si esperan estar en el Parlamento son el Partido Democrático del Pueblo (PDP), que representa al 20 por ciento de población kurda del país, y el populista Partido de la Juventud (PJ), construido en pocos meses merced a la fuerza de los medios de comunicación de su fundador, el empresario Cem Uzan. |