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EDITORIAL
La otra cara del Día del Niño
Con más ánimo que efectividad, en nuestro país hoy se celebra el Día del Niño, que tiende a rendir homenaje a los infantes de Panamá. Las autoridades promueven esta celebración que no siempre llega a todos los estratos sociales por la falta de recursos y las limitaciones del entorno. Se habla en nuestro país de una gran desnutrición infantil y eso parece no tener remedio desde el momento en que se manejan caprichosamente las partidas para el vaso de leche y la galleta alimenticia. El gobierno anterior dio claras muestras de estas anomalías cuando eliminó el subsidio que tenían numerosos planteles educativos. No se puede estar jugando con las partidas que tienen específico uso, sobre todo en la nutrición infantil. La niñez panameña viene padeciendo trastornos en los campos de salud, educación y en el campo deportivo, por lo que no se notan grandes avances en estas disciplinas. Así mismo, se nota la falta de incentivos como becas y otros subsidios para brindarle tranquilidad y eficiencia al personal educando. La publicidad sobre el tema de la niñez debe ser moderada, aunque tengamos un Ministerio que supuestamente vela por sus intereses. Todavía hay ángeles descalzos en las calles, "niños" que buscan un mendrugo entre los desechos, los recogedores de botellas en los bailes y toda esa población irredenta que en las barriadas marginales rumian su amargura como desheredados sempiternos de la justicia social. La niñez sigue siendo la reserva moral de la Patria, pero hay que darle soluciones. No es con propaganda engañosa que vamos a resolver sus problemas que requieren una actividad rápida, drástica y masiva.
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PUNTO CRITICO |
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