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La muerte de una empleada de un hospital de Nueva York aquejada de ántrax respiratorio, la variedad más mortífera de la enfermedad, elevó ayer a cuatro el total de víctimas fatales de la dolencia en Estados Unidos.
El caso de la mujer, que trabajaba en la bodega de suministros del hospital de Oftalmología y Otorrinolaringología de Manhattan, tiene perplejas a las autoridades policiales y sanitarias pues, hasta el momento, no se ha encontrado ninguna carta sospechosa en ese lugar.
Los investigadores tratan de determinar si el correo destinado a ciudadanos particulares pudo haberse contaminado con esporas de ántrax halladas en la correspondencia enviada previamente a empresas periodísticas y oficinas gubernamentales a través del sistema postal.
El doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Contagiosas, dijo que no se descarta una "contaminación cruzada", en la que esporas de un sobre contaminado podrían haber afectado a otros envíos en el sistema postal. |