Como los perros no saben usar el inodoro, se hacen caca y orinan en donde mejor les parezca. Cuando se trata de la casa o el terreno de uno, no hay problema. Alguien tiene que limpiarlo.
Pero cuando se trata de la acera de la barriada o un parque público, parece que todas las cacas son huérfanas, aunque el perro que la dejó tenga dueño.
En cualquier país donde las leyes se hacen respetar y las personas tienen un sentido de responsabilidad ciudadana, los propietarios de mascotas como perros y gatos se han responsables por todas las "gracias" que hacen sus adorados animalitos.
En estos países de civismo avanzado, las personas que sacan a su perrito a pasear llevan bolsitas plásticas y guantes para recoger todas las cacas que el animal deje por ahí. Si no lo hace, tengalo por seguro de que le espera una multa nada leve.
Sin embargo, en Panamá vivimos en un "sálvese quien pueda", y de manera invariable, algún pobre diablo siempre termina pagando el precio de la irresponsabilidad de los dueños de mascotas. Hablamos de aquel incauto que mientras camina desprevenidamente, descubre con horror que ha pisado un mojón canino.
Muchos panameños y panameñas sufren estos problemas día a día. Estos animales hostigan la paciencia de cualquiera a cualquier hora y los dueños muy tranquilos en su hogar, tal vez durmiendo, comiendo o simplemente pasando un rato agradable, mientras sus vecinos sufren los estragos de su "mascota".
¿Para qué compran o aceptan los perros, si a penas dejan de ser cachorritos lindos y cariñoso, los dejan a la intemperie para que molesten a todos? La responsabilidad con los caninos nos se queda sólo en darles de comer, si no que trasciende a bañarlos y mantenerlos en custodia.
Otros sinvergüenzas sacan a pasear a sus animales, muy bien cuidados, pero los dejan que hagan desastres fecales en las aceras y patios ajenos.
Muchas son las enfermedades que transmiten estos animales mal cuidados, al igual que muchos son los niños que juegan libremente en las calles.