El Real Madrid, con su capitán Raúl González al frente, leyó con éxito el plan Capello y con un fútbol eficaz, práctico y heroico noqueó el virtuosismo del Barcelona, un equipo que combinó minutos de elegancia con una alarmante falta de puntería. El Madrid, con esta victoria inapelable, presentó su candidatura al título.
Raúl se encargó de abrir el marcado a los tres minutos y el holandés Ruud Van Nistelrooy marcó el definitivo a los 51 del complemento.
Los primeros diez minutos de un clásico siempre son clave. Por eso, el manual de Capello de buscar la sorpresa de Raúl con Sergio Ramos, fue determinante en el devenir del partido. Ese gol madrugador y abrelatas de Raúl pasó factura al Barcelona y levantó el ánimo de la tropa madridista.
El Madrid volvió a mostrar al mundo que este Barcelona es humano. Sevilla, Valencia, Chelsea, Real Madrid. Ya son cuatro los equipos que le han pintado la cara. El Barcelona muestra debilidades, carencias, que el año pasado no tenía. Entonces era un orquesta perfecta