La profunda división entre la derecha y la izquierda de Hungría al juzgar la revolución de 1956 contra la URSS marcará hoy la conmemoración del 50 aniversario de la revuelta, que costó más de 2, 000 muertos y decenas de miles de exiliados.
Budapest recuerda en estos días en carteles, fotografías y reproducciones de diarios, la rebelión de los húngaros contra la Unión Soviética, una conmemoración cuyos actos centrales comenzaron ayer con un concierto en la Ópera de la capital al que asistieron personalidades de todo el mundo.
Jefes de Estado, como el rey de España, Juan Carlos I, y destacados representantes institucionales, como el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, asistirán hoy a las principales ceremonias, en recuerdo de los ciudadanos que se sublevaron el 23 de octubre de 1956.
Representantes de aquellos países que acogieron a los alrededor de 200, 000 refugiados húngaros, entre ellos Austria, Alemania, Estados Unidos y también Argentina y Brasil, firmarán la llamada "Declaración de la Libertad, Budapest-56", en la sede del Parlamento.
Este lunes se inaugurará un monumento a los revolucionarios en el mismo lugar donde hace 50 años los manifestantes derrumbaron una gigantesca estatua de Stalin y a las 19: 56 hora local (17: 56 GMT) el país recordará a las víctimas con un minuto de silencio.
Las conmemoraciones se prolongarán hasta el 4 de noviembre, fecha en la que la revolución fue brutalmente aplastada por los tanques del Ejército soviético.
A pesar de la importancia de la conmemoración, las fuerzas políticas no la celebrarán conjuntamente, y en la Plaza Kossuth, donde se levanta uno de los monumentos a la Revolución, habrá tanto actos oficiales como manifestaciones contra el Gobierno socialdemócrata.
Y es que la izquierda ex comunista y la derecha conservadora interpretan aquellos hechos históricos de forma muy diferente.
Los conservadores húngaros resaltan la importancia de los revolucionarios que lucharon armados contra los soviéticos y los socialistas resaltan los cambios que, a su juicio, deseaban aplicar los comunistas reformistas de entonces.