El "escándalo del dossier" dio un nuevo coletazo en la campaña electoral brasileña con la revelación de que más gente cercana al presidente Luiz Inácio Lula da Silva mantuvo contactos con involucrados en el intento de desprestigiar a opositores.
Los nuevos personajes en el caso son el jefe de gabinete de Lula, Gilberto Carvalho, y el ex ministro jefe de la Casa Civil, José Dirceu, quienes según un rastreo de llamadas telefónicas hecho por la Policía Federal, conversaron con Jorge Lorenzetti, apuntado en la investigación como el cerebro del montaje contra la oposición.
Lorenzetti, amigo de Lula y encargado de asar la carne en las parrilladas organizadas por el presidente, participaba además en su campaña para la reelección como coordinador de la "central de riesgo", un departamento que se ocupaba de recabar datos comprometedores de los rivales.