|
Varias personas en la calle me preguntaban quien será el brillante asesor de prensa que le habrá recomendado a Martín Torrijos defender a capa y espada que un militar o agente de policía asuma el mando supremo de la fuerza castrense. Es la peor cosa que se pudo hacer en la campaña presidencial del Partido Revolucionario Democrático (PRD), por muchas razones, ahora más que se emparejan las preferencias entre el hijo del general y ex presidente Guillermo Endara.
No podemos ocultar el sol con una sola mano. La verdad, hay muchos profesionales en milicia y de seguridad pública en Panamá, que merecen ser jefes de la Policía Nacional.
El ex general Rubén Darío Paredes mencionó en una emisora local, que es injusto que oficiales policiales y veteranos de la milicia hayan sido marginados por las cuestiones políticas. Eso es verdad, pues la Carta Magna indica que el escalafón castrense debe respetarse y remunerar el esfuerzo de los miembros de la Fuerza Pública por proteger a la ciudadanía.
Empero, todavía están frescas las heridas del pasado de la dictadura de los cuarteles, cuando los oficiales de la tropa mandaban y reprimían a los civilistas, así como demás defensores de la libertad, la democracia y la justicia.
Hay que recordar que muchos panameños jóvenes y adultos de mediana edad son votantes independientes, no afines a una ideología política. Gran parte de esa población electoral rechaza al militarismo.
La seguridad pública y el problema de la delincuencia se puede afrontar de muchas formas, y no es prioritario cambiar la jefatura de la Policía.
Martín Torrijos está mal asesorado al defender también la idea de que si se pretenden hacer cambios constitucionales, hay que hacerlo a través de la Asamblea Legislativa. Eso es otra cosa denigrante: Todo el mundo sabe que los legisladores JAMAS aceptarán quitarse su inmunidad, fueros y privilegios, para ser sujetos de investigaciones. ¿Cómo podemos confiar en los supuestos padres de la Patria, después del escándalo del CEMIS y las declaraciones de Carlos "Tito" Afú?
De igual modo, el silencio sepulcral ante la problemática del transporte colectivo, de que parte del PRD defiende a los gremios transportistas y no al usuario de los buses, es otro escollo en el camino presidencial de Martín.
Ojalá Martín Torrijos cambie ese discurso agresivo que busca rememorar el pasado militarista, pues le hace daño a él y al PRD. Los panameños vivimos en carne propia los males de la dictadura hace más de 13 años y no dejaremos que vuelva a repetirse esa oscura época. |