Francia continuaba ayer paralizada por la huelga de transportistas que se oponen a la reforma pensional que promueve el presidente Nicolas Sarkozy.
Esta es la primera huelga contra las reformas económicas de Sarkozy y la mayor en el país en los últimos 12 años. La medida de fuerza, que estuvo acompañada por una serie de protestas en todo el país el jueves, dejó en claro que no será fácil concretar la iniciativa del presidente.
La disputa se focaliza en los planes de Sarkozy de eliminar algunos privilegios especiales de jubilación que rigen para algunos trabajadores, como los mineros y los conductores de trenes, entre otros. Personas que pueden jubilarse antes y en condiciones más generosas que la mayoría de los trabajadores.