Los equipos de emergencia continúan el desescombro de los accesos a las áreas del norte de Filipinas que quedaron aisladas por las avalanchas e inundaciones ocurridas la semana pasada y que causaron al menos 321 muertos. Varias decenas de pequeños pueblos de las provincias de Benguet, La Unión y Pangasinan, al norte de la isla de Luzón, continúan inundadas en las riadas.