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Vendedores ambulantes, técnica laboral de sobrevivencia

Juan B. Madrid
Veraguas / EPASA
Se les ve por todas partes; día a día estas personas salen a las calles a ganarse el sustento diario, pues la situación económica que impera en el país los ha obligado a montar sus propios y pequeños negocios, vendiendo refrescos, comida, buhonerías y demás, en los diversos puntos de la ciudad de Santiago. En los últimos años este tipo de actividad económica se ha incrementado de manera acelerada, pues las calles de esta parte del país dan evidencia de que cada día son más los que tratan, mediante un pequeño negocio, de mantener a su respectiva familia, pues las posibilidades de conseguir un empleo son cada vez menores. Los hay de diversas edades, algunos de la localidad, otros viajantes, unos estables otros transitorios, en fin, existe una diversidad de pequeños negociantes que han decidido no esperar más para conseguir un empleo, y se han lanzado a las calles para hacerse de un sueldo, que aunque pequeño, les representa una mayor esperanza que la que pueden ofrecer los políticos que han alternado en el poder. Todas las historias contadas por estas personas hablan de momentos difíciles, de desánimo y desesperación ante el problema de no tener cómo llevar el pan a sus hogares, lo cual es producto de la situación económica que envuelve al país, en la que el desempleo es uno de los principales problemas. Fidencio Madrid tiene ocho años de estar dedicándose a la venta de refrescos, y afirma que en todo este tiempo el negocio ha estado "más o menos", pero que fue un gran paliativo para enfrentar las adversidades que se le presentaron cuando llegó a Veraguas procedente de la ciudad capital, y no existía manera de conseguir un empleo. Agrega que aunque hay días buenos y días malos, su carretilla de ventas le proporciona ganancias para sufragar sus necesidades, lo cual le anima a salir diariamente con la mejor de las disposiciones. Por su parte Primitivo Castillo (Primo), también se ha dedicado a vender frituras y bebidas durante ocho años, y es de la convicción de que existe trabajo en el país, ya que para todo tiene que existir personal y a él le ha correspondido esta misión. Agregó que la mayoría de las personas quieren trabajar en oficinas refrigeradas, pero que a parte de esto existen muchos empleos y lo único que se requiere es tener iniciativa. Ronny Ramos es otro de los negociantes, que junto a un socio viaja desde Penonomé hacia distintas ciudades del interior, ofreciendo todo tipo de buhonerías, lo cual les representa un sueldo del cual dicen que no pueden catalogar como de malo. Y así se pueden escuchar diversas historias y puntos de vista en torno a esta realidad que es evidente, pero que para muchas personas, e incluso para las autoridades, pasa desapercibida, lo cual debería cambiar. Quizás por el poco tiempo que ha transcurrido desde el cambio de gobierno o tal vez por otras razones, fue prácticamente imposible obtener datos de las autoridades nacionales y municipales en torno a estas actividades. Es un enigma hasta el momento cuantas personas viven realmente de los pequeños comercios, qué controles se tienen de los mismos, qué planes a futuro pudieran implementarse para ayudarlos etc. Consultado al respecto Carlos Ríos, secretario de Organización de la Federación Sindical de Trabajadores Veragüenses (FESIDETRAVE), considera que existen más de 80 pequeños comerciantes que circulan por las diversas calles de esta ciudad. Según Ríos, esta es una actividad en la que muchas veces los trabajadores invierten cinco dólares, para "ver si consigues el sustento diario, y no decir que te has quedado sin hacer algo cuando has podido". Comentó además que dedicadas a estas labores existen personas de diversas regiones del país, y que han pasado por diversos problemas, que muchas veces les han dejado al borde del abismo pero que se han sabido manejar la situación y salieron de sus dificultades. Para Ríos estamos ante un gran problema porque estas personas tienen ganancias escasas y es necesario que se implementen, en el menor tiempo posible, programas encaminados a brindar un apoyo a estos panameños que merecen una oportunidad para tener una mejor calidad de vida. El dirigente sindical estimó que los diversos gobiernos no se han interesado en llevar un seguimiento de los casos para brindar las alternativas, ya que a los mismos no les ha interesado si las personas comen o no, lo cual dista del contenido de la Constitución que establece que el Estado esta en la obligación de garantizar un trabajo decoroso a cada ciudadano, para que pueda suplir sus necesidades y las de su familia. No obstante afirmó que programas como los que se implementan en el Instituto de Formación Profesional (INAFORP), representan un gran avance hacia la búsqueda de una mejoría, sin embargo existen factores que limitan su efectividad, los cuales deben ser superados. En este sentido agregó que actualmente por parte de FESIDETRAVE se hacen encuestas encaminadas a tener cifras reales, las cuales serán utilizadas para gestionar, con el gobierno y con instituciones particulares, las ayudas que este sector de la población requiere, por lo que la situación podría mejorar significativamente.
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