Quien no vio Bailando por un Sueño se perdió un tremendo show, y no solo por ver bailar a nuestros "famosos" del patio, pues más que tratarse de ganar dinero o de grabar un CD, se trata de aliviarle la vida a una persona, que en algunos casos no son familiares de los participantes.
Compararlo con Vive la Música sería un error, aunque tienen el mismo sistema. Se sentencian a las parejas de menor puntaje y las llamadas y mensajes salvan a una, o en el caso de la primera gala a dos, pues fueron tres los sentenciados.
Miguel Esteban y Shessy Rellán, Liza Hernández y Nicanor Villareal, y René Alejandra y Carlos Quintero lideran la tabla de posiciones luego de bailar los géneros salsa y música disco.
Los sentenciados fueron Sixto Delgado y Yoliseth Vázquez, Zaida Batista y Carlos González, y Charlie Stuart y Ninoshka Cowen.
El sueño de estos últimos es poder salvarle la vista a María del Pilar, una niña de un año de edad que padece cáncer en los ojos, pero Charlie tiene que poner más de su parte, porque Ninoshka se lució; sin embargo, él se veía algo tieso.
El de Yoliseth es poder ayudar a su mejor amiga para realizarle una operación en el cerebro, ya que se sufre de derrames cerebrales. Y Carlos desea darle una educación universitaria para su hija de crianza, Genoveva Nicole.
Melina Samaniego de Develope, el bailarín Ricardo Moreno, la coreógrafa María Cecilia Triana y el bailarín Sasha Ademovic son los jurados que evalúan, con una puntuación del 1 al 10, las presentaciones.
Ahora la suerte está echada para los soñadores, y la única forma de quedar en la jugada es mediante las llamadas del público.