|
La moratoria decretada ha sido un paso muy bien recibido por la ciudadanía y sobre todo por los preocupados contribuyentes, que en su mayoría no debemos dudar que quieren saldar sus deudas con el Estado. Es importante criticar la política de recolección de impuestos morosos, porque en el pasado el deudor llegaba a un acuerdo en apremio y comenzaba a pagar.
Hoy día exigen tantos requisitos, como un fiador hasta un monto de aproximadamente 2,500 balboas y en el otro un recurso de fianza ante una aseguradora. Todas estas trabas burocráticas nunca se ha entendido qué fin llevaba, al menos que sus creadores quisieran beneficiar a un sector de la economía nacional.
No sabemos cómo en una nación tan pobre como la nuestra, con cifras tan altas de compromisos de pago, se creen tantas limitaciones cuando debería ser todo lo contrario.
Esta acción hacendaria del Estado debe servir de experiencia, porque en los Estados Unidos se dan todo tipo de flexibilidades cuando se trata de estimular la economía.
No está de más reconocerle a las altas autoridades de Economía y Finanzas, por esta decisión y ojalá se logren los cometidos esperados para que de esta forma se sigan creando fórmulas ingeniosas. |