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Un perrito feo, demasiado pequeño, "sin personalidad", muy pocas veces gozará de la "simpatía" de los humanos. El común de la gente prefiere al animal galano, el de pelaje brillante y colorido, al grande con mucha casta, que bien podría competir en esos certámenes de belleza canina.
Esta situación se repite en todos los renglones de la vida. El ser humano prefiere a la mujer más linda, aunque sea un asco como persona; al tipo más musculoso y bien parecido, aunque sea un patán; el carro más caro, el más rimbombante puesto de trabajo, el título más sonoro. No importa cómo sea la persona, después que tenerlo cerca te dé status.
Se valora lo exterior, el brillo, cómo se ve. Quién es, qué tal es, cuánto y qué es capaz de hacer por un amigo, por un hermano o por un amor... no importa. Esto nos tiene a todas las familias alejadas. Los ancianos son relegados a un rincón, y la gente de color es subestimada. |