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El memo del presidente Bush generó preocupación en algunos sectores. A partir de ahora, sólo ocho personas en el Congreso, entre senadores y diputados, tendrán acceso a información secreta sobre la campaña anti-terrorista.
Esta información suele ser fruto de los trabajos de la CIA, el FBI, así como del departamento de defensa. Es decir, el material es de inteligencia, de seguridad y relativa a operativos militares.
Al hablar con una fuente de la Casa Blanca ésta comentó a la BBC que no tenían información de cuánta gente normalmente tenía acceso a ese material antes del memorándum.
En una conferencia de prensa, donde el tema se discutió ampliamente, el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, señaló que incluso en tiempos de paz, el número de personas con acceso a esta información era limitado.
Esta situación, dijo Fleischer, "es un reflejo de que el país está en guerra y las condiciones han cambiado". Algunos analistas señalaron que el documento es más bien un reflejo de la indignación del presidente a información que fue filtrada a la prensa en los últimos días.
Uno de los casos más obvios se cree que fue el comentario hecho por un miembro de los servicios de inteligencia quien dijo a un congresista que existía la certeza de un inminente atentado en territorio estadounidense. Esta información trascendió a la prensa, generando una serie de cuestionamientos al respecto y un temor generalizado en la población. |