Un juez analiza la solicitud de sacerdote
acusado de asesinar al obispo
Guatemala
AFP
Un juez penal guatemalteco
aceptó este miércoles analizar la solicitud de libertad que
presentó el sacerdote Mario Orantes, único detenido por el
asesinato del obispo auxiliar Juan Gerardi, perpetrado el 26 de abril pasado,
informó el funcionario judicial.
"Se admitió el recurso de revisión", dijo a la
prensa el juez Leonidas Ramos, quien sustituye temporalmente al juez encargado
del caso, Isaías Figueroa.
El viernes pasado un abogado del equipo defensor de Orantes, Augusto
Valenzuela, solicitó la libertad de su defendido, aduciendo que "no
existen pruebas del delito que se le imputa", por lo que pidió
una revisión de la medida de coerción (cárcel) contra
el religioso.
Orantes, cercano colaborador del obispo Gerardi, se encuentra en prisión
preventiva desde el 22 de julio, como único sospechoso del crimen.
"Cuando se dictó la orden de aprehensión, las circunstancias
eran unas, pero ahora, más de dos meses después, las circunstancias
han variado y se hace necesario la revisión de la medida", alegó
el abogado Valenzuela.
El juez Ramos dijo que el memorial presentado "llena los requisitos
que la ley señala", por lo que este miércoles o el jueves
dará a conocer la fecha de la audiencia oral en la que se realizará
la revisión.
Aclaró que la audiencia se prodrá realizar la próxima
semana, a pesar de que será a escasos días de que Orantes
cumpla los tres meses de prisión preventiva que estipula la ley,
para que el Ministerio Público realice las investigaciones y decrete
si se inicia el juicio oral.
De acuerdo con Ramos, en la audiencia estarán presentes delegados
del Ministerio Público, la defensa de Orantes y representantes de
la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA), como querellante
adhesiva.
El pasado 17 de setiembre, el cuerpo del obispo fue exhumado y sometido
a una segunda autopsia, para determinar si había mordeduras de perro
que supuestamente fueron ocasionadas por un can perteneciente a Orantes.
El procedimiento pericial, en el que participaron expertos de Estados
Unidos, España y Guatemala, buscaba determinar si el perro atacó
la noche del asesinato.
Gerardi fue asesinado a golpes dos días después de presentar
el informe "Guatemala nunca más", una investigación
que coordinó desde la ODHA y que reseñó las atrocidades
cometidas durante los 36 años de la guerra interna que culminó
en 1996 con la firma de un acuerdo de paz.
Según el informe, la mayoría de los crímenes fueron
cometidos por las fuerzas de seguridad y organismos paramilitares vinculados
al Estado.
El martes la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos
en Centroamérica (CODEHUCA) aseguró tener "pruebas irrefutables"
de que el obispo guatemalteco fue asesinado por cinco miembros del Estado
Mayor Presidencial.
El Gobierno y la Iglesia manifestaron que CODEHUCA debe dar a conocer
las pruebas a la mayor brevedad, y la ODHA solicitó a su vez la destitución
del fiscal encargado de las investigaciones, Otto Ardón, por "tener
vínculos con los militares".

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