Los usuarios del servicio público de transporte están a merced de los delincuentes.
Los maleantes se aprovechan de la vieja táctica de que los buses están repletos de personas para sacarles el dinero de las carteras y bolsillos.
En el vaivén de los buses, estos pillos aprovechan para bolsear a sus víctimas, sin que nadie se dé cuenta. En las rutas hacia Las Mañanitas, Tocumen y Pedregal es en las que con más frecuencia se comete este delito.