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El clima de convulsión social que caracteriza a Bolivia hace casi dos semanas tendió ayer sábado a agravarse tras un atentado con bomba casera en una región productora de coca que dejó un saldo de cinco policías heridos.
El gobierno intenta persuadir al movimiento campesino de iniciar el diálogo sobre su oposición a la venta de gas a mercados de ultramar sin una consulta popular previa y sobre el reclamo de un petitorio de 72 puntos que data de 2000, que según las autoridades fue ejecutado en un 50%.
El incidente en el Chapare pareció no entorpecer, no obstante, un acercamiento preliminar entre el líder aymara de un corte de rutas del altiplano andino, Felipe Quispe, y los ministros de Agricultura, Guido Añez, y de Participación Popular, Mirtha Quevedo, que aún no se ponen de acuerdo respecto al inicio de negociaciones para pacificar el país. |