"Llegué el martes y simplemente no encontré mi tarjeta de marcar. En el departamento de personal me presentaron la nueva jefa, quien me pidió que firmara la carta de mi destitución".
Ese fue el testimonio de Eduardo, un joven de 25 años que llevaba un lustro laborando en una institución pública y que fue despedido hace escasos días.
Historias como éstas están a la orden del día en todas las oficinas públicas en esta época de "transición".
EL DESPIDO ES UN DUELO
Así lo aclaró la psicóloga Yara González, y como todo duelo, el despido lleva a experimentar dolor, tristeza, desaliento, angustia, miedo, pero en un primer momento lo más importante es saber entender la situación como tal, lo que ayudará a quienes lo estén atravesando.
Como explicación médica González determina que el afectado debe estar consciente, que un despido es un hecho socio-laboral y usted no será ni el último, ni el primero en pasar por una situación similar.
Lo primero que se debe hacer es aceptar los sentimientos, pensamientos y deseos que causan esa pérdida dolorosa.
El fracaso y rechazo producto del despido producen en el afectado ganas de llorar. Si es tu caso hazlo y de no tener a una persona con quien desahogarte, toma pluma papel y escribe todo lo que por tu mente está pasando como: si fue injusto, si fueron celos profesionales o incapacidad propia, limitaciones económicas, no saber que vas a hacer en el futuro. Esta práctica viene a ser una terapia que puede hacer la persona inmediatamente después de ser despedida. Otra técnica que recomienda la psicóloga, es tomar papel inservible y romperlo. Así estarás sacando toda las energías que se descargan durante ese momento y que de no ser expulsadas lo más seguro es que afectarán el corazón, o el estómago entre otros órganos.
COSAS SENCILLAS
Para ir levantando el ánimo se pueden hacer cosas tan sencillas como escuchar una canción que te anime, leerse un buen libro de motivación, libros de desarrollo de la personalidad o como desarrollar tus talentos personales.
Enriquece todo lo que puedas tu vida personal.
Atención: evita juntarte con personas negativas que afecten tu autoestima. Busca la compañía de grupos de apoyo y por nada del mundo busques en el alcohol o las drogas el sostén a tu situación.
Recuerda que mientras vivas hay dos opciones: dejar de vivir o seguir viviendo y un despido no es el fin del mundo.