En Panamá, la inseminación artificial ha jugado un papel importante desde el punto de vista del mejoramiento genético.
Los primeros datos sobre inseminación datan de 1944, cuando los tecnólogos A. C. Dahlberg y R.E. Hodson recomiendan el uso y desarrollo de la técnica bajo condiciones tropicales, como ayuda a los criadores y como un medio de ampliar la influencia de padrones superiores.
Más adelante, de 1957 a 1961, los doctores J. Figueroa y A. De Gracia, a través del Instituto de Fomento Económico (I.F.E.) crean el primer servicio de inseminación artificial en las áreas de Chiriquí, Provincias Centrales y Panamá, importando semen fresco de Costa Rica y posteriormente, semen congelado de Estados Unidos. Al cambiar de nombre de I.F.E., a Ministerio de Agricultura, Comercio e Industria (MI.C.I.) se mantiene la práctica de una manera eficiente y exitosa.
Posteriormente, entre 1964 y 1980, R. Shaw de los Estados Unidos junto con médicos veterinarios del MIDA realizaron visitas a productores a nivel nacional, en las que pudieron constatar que la inseminación artificial había sido utilizada satisfactoriamente y con buenos resultados.