Es un fósil viviente, a punto de desaparecer para siempre; muy perseguida por el sabor exquisito de su carne; en la región de Azuero es muy difícil de encontrarla en estado salvaje, ya que su hábitat, que son los bosques primarios, ha sido talado casi en su totalidad, además que su caza furtiva indiscriminada ha motivado que hoy sólo se le pueda ver en criaderos particulares o en cautiverio, hablamos de la "Iguana Verde" (le dicen gallina de palo); reducto de la era de los dinosaurios.
La Iguana Verde aún se encuentra en considerable cantidad en Chiriquí, ya que en esta provincia existen más bosques que en Azuero; sin embargo, los azuerenses aseguran que la carne de la Iguana Verde chiricana no tiene el mismo sabor que la de esta región, además que es muy "babosa". La explicación podría ser en la alimentación del reptil, puesto que las hojas de árboles que consume en Chiriquí no es la misma que en Azuero.
En Llano Grande de Ocú, provincia de Herrera, existió una Cooperativa que se dedicó a la cría de Iguana Verde. Criaban miles de ejemplares, los cuales eran para la venta, para soltarlas a la naturaleza y para realizar "El Festival de la Iguana Verde" donde sacrificaban hasta 600 que servían para el famoso y típico "arroz con guandú e iguana". Todo el que consumía un plato, solicitaba el segundo, por lo delicioso. Gente que juraba no comer ese "bicho" terminaba chupándose los dedos.
Hoy la Cooperativa no existe; pero algunos moradores han continuado con el negocio de la crianza de este reptil.
En Coclé en algunas granjas de producción, se está implementando la cría de Iguana Verde, ya que se ha descubierto que su carne es rica en proteínas y es muy buena para los niños que sufren desnutrición. Criar Iguana Verde es un buen negocio; permite que este reptil no desaparezca; es un buen alimento; también es una excelente mascota, y en otros países como Francia, procesan su delicada piel para fabricar hermosas y delicadas carteras y estuches. Además, que su alimentación es en base a hojas, legumbres y flores.