Las estadísticas de diez casos y diez tentativas de suicidios en lo que va de este año tienen en alerta a las autoridades, grupos sociales y religiosos que buscan poner en práctica distintas estrategias para reforzar el valor por la vida que es violentado en esta parte del país, donde cada mes se apunta un nuevo caso.
Los informes policiales de este año determinan que en la provincia de Herrera, específicamente el distrito de Pesé, es el de mayor incidencia con unos tres casos, seguido de Las Minas y Monagrillo con dos cada uno y otros donde también se han registrado suicidios como en Ocú y el distrito cabecera de Chitré.
Una de las mayores preocupaciones sobre el comportamiento de los suicidios en esta región lo constituye la tendencia en personas jóvenes de entre 17 a 29 años, a diferencia del 2003 cuando había menos inclinación en estas edades y aunque se registraron otros casos esporádicos de personas entre los 50 y 78 años, la mayor incidencia está en la juventud.
Los métodos más comunes son por ahorcamiento o asfixia y envenenamiento. Generalmente las causas casi siempre están vinculadas con problemas de depresión aguda, falta de comunicación y pérdida de la autoestima, entre otros.
Sobre el tema, el subcomisionado Francisco Justiniani de la zona de Policía de Herrera, dijo que la situación es alarmante, porque aquí se encuentra una de las estadísticas más altas del país y añadió que es lamentable que según las notas que dejan los propios suicidas todo parece indicar que las causas están vinculadas con la falta de formación espiritual y valoración por la vida.
Dijo que como institución la Policía no se está limitando a anotar los nuevos casos en la estadística, sino que están realizando charlas en las comunidades en esta línea y ofreciendo espacios a los niños y jóvenes para distraer la mente en actividades lúdicas llenas de positivismo como conjuntos típicos y otras, como el folclor, grupos juveniles para adiestramiento a caninos, cursos de karate y convivios deportivos, entre otros.
Aseguró que deben unirse fuerzas todos los pobladores de esta región, para evitar el incremento de estas cifras y es necesario comenzar por edades tempranas, porque es aquí donde empiezan muchas veces los problemas que desembocan en este trágico desenlace que lleva a muchas personas a provocarse la muerte o a intentar hacerlo, y ahora hay que prestar atención a las cifras de jóvenes que según la estadística van perdiendo poco a poco el sentido por la vida.
Ante esta situación de alarma ciudadana, monseñor Fernando Torres Durán, obispo de la Diócesis de Chitré, dijo que es necesario buscar los antecedentes de esta conducta y emprender una lucha por el rescate de los valores, comenzando por la familia e hizo un llamado al trabajo conjunto entre las instituciones estatales, la Iglesia y otras organizaciones con miras a hacer frente a este problema.
Monseñor Torres cuestionó el papel de las licoreras y la forma en que organizan las fiestas y los espectáculos donde se busca "ahogar a nuestra juventud en licor", sin importar que esto vaya en detrimento de la valoración de ellos mismos como personas, lo que puede ser el inicio de estas determinaciones tan trágicas cuando se comienza a establecer una falsa escala de valores.
Aseguró que no se puede pretender lograr correctivos de raíz mientras se continúe actuando de forma irresponsable con los jóvenes, ofreciéndoles alternativas tan negativas y llamó a la reflexión de toda la ciudadanía sobre este tema visto y atendido por la Iglesia católica desde hace varios años, indicando que a pesar que los casos parecieran ir en aumento, es necesario evitar ver este problema con normalidad.