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La emoción y la evocación de los valores humanos y democráticos por los que se caracterizó Anna Lindh fueron los elementos centrales de los discursos pronunciados en el acto en memoria de la ministra asesinada, al que asistieron en Estocolmo políticos de todo el mundo.
El abarrotado Salón Azul del Ayuntamiento de Estocolmo acogió a 1.300 invitados que llegaron de todos los rincones del mundo para dar el último adiós a Lindh durante el homenaje que organizaron los socialdemócratas suecos.
El primer ministro sueco, Goran Persson, se comprometió a continuar la labor de Lindh en defensa de la paz y la democracia y recordó que era una "apreciada y respetada ministra de Exteriores". |