Wayne Rooney logró apartar del terreno de juego los tormentos que le agobian en su vida privada, que le convirtieron en protagonista de los tabloides, para recuperar en Suiza la simpatía de la afición con un despliegue de fútbol "inmaculado" y su primer gol para Inglaterra desde octubre del 2009.
Ayer los medios de este país apuntan que el internacional se "reconcilió" en Suiza con la afición inglesa al demostrar que es más que capaz de dejar al margen del césped los martirios que le acechan de puertas para adentro.