Al menos diez disidentes cubanos encarcelados desde 2003 se niegan a abandonar su país dentro del acuerdo alcanzado entre el gobierno cubano y la Iglesia católica y que ya ha supuesto la liberación de 31 compañeros.
Según el acuerdo alcanzado, 52 disidentes serían liberados en un plazo de cuatro meses y enviados a España con sus familiares.