En una reunión de amigas, una se quejaba porque había perdido el apetito sexual. Aseguraba que nunca le daba ganas, prefería dormir con su hija que deleitarse en los brazos de su amado.
Desconsolada nos pedía un consejo, y el resto de chicas que la escuchábamos iniciamos las preguntas, para ver de dónde podría venir el problema.
¿Cuántas veces por semana tienes sexo?, con una voz poco importa contestó: " una y a veces dos".
En la segunda pregunta encontramos la respuesta, ¿Ustedes no se besan, ni se miman antes de..?, ahí estaba el problema. Nos confesó que el esposo quería ir directo al grano, nada de besos ni caricias, ni palabras hermosas, que llenan el corazón y hace que las piernas se aflojen más rápido.
Ella no es la única con este problema, y es que lo jóvenes de ahora se creen que todo lo merecen y se olvidan del rito, antes del sexo.
Según expertos las mujeres se manejan de manera distinta al hombre en cuanto a sexo se habla. Ellas necesitan sentirse cómodas amadas, deseadas y hasta bellas, para que el sexo sea satisfactorio.
Mientras que al hombre , el deseo le nace de la nada.
LA IMPORTANCIA DE LOS BESOS
Los besos también juegan un papel importante a la hora del sexo. Y es que el besar estimula las glándulas salivares; literalmente, la boca "se nos hace agua" cuando besamos, si se repite el beso de forma continuada, el cerebro que está recibiendo esta información, inmediatamente comienza a transmitir mensajes a las zonas relacionadas con el acto sexual, la reacción es automática e inevitable.
De ahí que el beso, así como otras caricias preliminares del amor, se practiquen con la finalidad (consciente o inconsciente) de excitar las células sensoriales del cerebro de ambas personas.