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Rusia prometió trabajar para asegurar que todos permanezcan en la mesa de negociaciones entre seis países sobre las crisis nuclear de Corea del Norte, que se celebrarán esta semana, pero dijo que las posibilidades de un acuerdo eran "muy pobres".
Las emotivas protestas en Japón y Corea de Sur a favor y en contra del aislado régimen comunista norcoreano ilustraron el abismo al que se enfrentan los negociadores al aproximarse una reunión de tres días destinada a poner fin a diez meses de estancamiento.
"Las posibilidades de alcanzar un acuerdo en la presente ronda de negociaciones en Pekín son, desgraciadamente, muy pobres", dijo el viceministro ruso de Exteriores, Alexander Losyukov, a la agencia rusa Interfax, en Pekín.
"Nos esforzaremos para llevar las conversaciones hacia adelante", aseguró Losyukov, quien encabeza la delegación rusa en las conversaciones, a la agencia de noticias china Xinhua.
Diplomáticos de las dos Coreas, China, Japón y Rusia se reunirán en una exclusiva residencia de invitados del Estado chino desde el miércoles hasta el viernes.
El subsecretario de Estado de Estados Unidos, James Kelly, llegó a Pekín luego que lo hicieran los negociadores de Japón y Corea del Sur.
La delegación de Pyongyang, encabezada por el ex ministro de Exteriores Kim Yong-il, tenía previsto llegar hoy martes.
Todas las partes expondrán sus posturas, pero las esperanzas de un avance eran moderadas tras el fracaso de las negociaciones en abril entre Estados Unidos, Corea del Norte y China y la inclinación de Pyongyang hacia las políticas de alto riesgo.
"Corea del Norte siempre tendrá una postura difícil, no esperamos menos", dijo un diplomático en Pekín conocedor de los preparativos de las conversaciones. "Y esa es una razón por la que no tenemos grandes expectativas sobre resultados concretos", añadió.
Estados Unidos dijo en octubre que Corea del Norte había admitido un programa clandestino para enriquecer uranio destinado a armas nucleares, lo que violaba sus acuerdos con Estados Unidos y sus compromisos internacionales.
Desde entonces, Pyongyang ha expulsado a los inspectores nucleares de la ONU, se ha convertido en el primer país que se retira del Tratado de No Proliferación nuclear y ha encendido de nuevo su planta nuclear de Yongbyon, incrementando los temores de que pueda haber reprocesado varillas de combustible en plutonio para armas. |