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EDITORIAL
Tráfico de drogas y lavado de dinero
Una literatura técnica e histórica en apogeo relata las mecánicas productivas, de transporte y comercialización de la delincuencia internacional de los narcóticos; la empresa criminal de nuestro siglo que moviliza más de cuatrocientos mil millones de dólares anuales, penetrando con su malignidad todas las esferas del quehacer humano y social, incluyendo jueces, policías, sacerdotes y profesionales que sucumben al cortejo millonario y torcedor de los drogómanos. Así, relatos contenidos en el libro "El hombre que hizo llover coca" describe con detalles los ingeniosos arreglos transportistas que los aviadores realizan para arrojar los cargamentos en aguas cercanas a las costas norteñas, donde rápidas lanchas los recogen y desembarcan, para realizar la distribución minorista que multiplica dígitos y acumula fortunas faraónicas. En los testimonios de Daniel González, en su libro "Los reyes del lavado de dinero", cuenta como día y noche, con máquinas de cortar billetes se contabilizan millones de dólares que depositados sobre una mesa de seis pies de ancho y veintiséis de largo, alcanzan alturas mayores de dos metros, que mediante arreglos subalternos y acomodos ilegítimos se introducen en los flujos bancarios, limpiando su origen criminógeno de beneficio generado por el comercio de drogas. Un anexo de boticas, farmacias y empresas de química pertenecientes al Cartel de Medellín, junto al listado de las múltiples pistas de aterrizaje clandestinas señaladas en sus coordenadas geográficas, así como las naves y aeronaves dedicadas al tráfico entre las naciones, y las empresas de fachadas que incluyen aseguradoras, financieras, almacenes, inmobiliarias y otras, permiten calibrar el asombroso poder criminal que rodea al tráfico de drogas y el lavado de los dineros sucios. En Panamá, durante la dictadura, el control criminal de los entorchados al mando mantuvo unitaria apariencia en el delito de drogas, limitando los quehaceres distributivos y comercializadores; desaparecida la dictadura, una multiplicidad de pandillas y personeros se atribuyen dominios y mandos en el negocio de narcóticos, dando origen a enfrentamientos armados, con muerte y heridos, entre los carteles de Barraza y San Miguel, y sus conexiones con los mafiosos de Cartagena, Guatemala, Cali, Galicia y el golfo de Méjico. En los manejos de dinero, las fórmulas controladoras de las operaciones bancarias y financieras, creadas en Panamá, permiten disminuir el flujo ilegítimo y detectar acomodos criminales; sin embargo, rumores de corrillos y señalamientos de sigilo, acusan inversiones tachándolas de origen mafioso, que respaldan fortunas de asombro, en manos de quienes difícilmente podrían justificar su procedencia honesta. Lo importante es mantener la lucha contra el crimen de nuestro tiempo y sus secuelas dañosas, sin ceder, tolerar o permitir, avances del hampa.
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PUNTO CRITICO |
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