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MIENTRAS ESCARBAN LOS ESCOMBROS Ascienden a 3.900 los muertos por terremoto en Turquía

Turquía
REUTERS
El saldo de muertos por el terremoto que azotó a Turquía llegó a casi 3.900 ayer miércoles, mientras desesperadas personas escarbaban los escombros con sus propias manos en busca de sobrevivientes un día después del sismo. Equipos de salvamentos turcos e internacionales, con la ayuda de perros adiestrados, seguían removiendo los restos de edificios de apartamentos derrumbados por el sismo en esta zona industrial del noroeste turco. "No hay nada que hacer por ellos", comentaba Osmán, uno de los esforzados obreros que trataba de levantar trozos de una pared en un intento por rescatar a ocho personas enterradas desde que el martes en la madrugada fueron sorprendidas durmiendo por el terremoto. "!Alá! ¿Dónde están? ¿Dónde están?" Un grupo de hombres se mostraban desesperados con las manos en la cabeza, llorando a la vista de las fotos de familiares y amigos, así como de objetos personales que les recordaban a sus seres queridos. Escenas como estas en Golcuk se repetían en muchos lugares de la región. El socorro del exterior comenzó a llegar, esperándose entre ella aviones especializados de Francia y Alemania para combatir el incendio que todavía sigue en Tupras, la principal refinería de petróleo del país. "La gente está sumida en un doble temor aquí. Primero está el miedo de otro sismo y segundo las explosiones en la refinería. Todos han abandonado sus casas y ahora están lejos del área de la refinería", dijo la televisión estatal TRT. La cifra de muertos trepó a 3.879 para las 1840 GMT de ayer, según cifras del centro de crisis montado tras el sismo y difundidas por la agencia de noticias oficial Anatolia, que situó en 16.000 los heridos. El terremoto alcanzó 7,4 grados en la escala abierta de Richter, con epicentro en la ciudad industrial de Izmit, 90 kilómetros al este de Estambul, la antigua Constantinopla que une los continentes europeo y asiático. "Fuimos cautos ayer", dijo el profesor Ahmet Mete Isikara al mencionar que el martes se informó que la intensidad del sismo había sido de 6,7 grados de la misma escala. "Pero tras revisar todas las informaciones de distintos lugares, hemos revisado los registros que señalan ahora que la intensidad fue de 7,4". El observatorio sismográfico de Estados Unidos, que ha registrado unas 300 réplicas, había dicho que la intensidad del terremoto fue 7,8 grados en la escala Richter y que se trataba de uno de los mayores sismos registrados en el mundo en los últimos 20 años. La televisión mostró fotos de niños sacados de las ruinas de edificios, algunos vivos, ante el aplauso de los curiosos. Pero el público guardaba silencioso respeto ante los que eran sacados sin vida. El gobierno turco declaró martes el área afectada como zona de desastre, permitiendo al estado utilizar fondos privados y públicos para proporcionar ayuda. La prensa acusó a los constructores de edificios de haber hecho un trabajo descuidado que costó vidas. "!Asesinos!", clamaba un titular del diario Hurriyet. Los equipos de salvamento continuaron su desesperada búsqueda de 200 marineros sepultados en la base naval de Golcuk, habiendo recuperado ya 20 cadáveres tras poder sacar a otros tantos de las ruinas. Un soldado dijo que tal era la ansiedad por encontrar a sus compañeros que trataron de sacarlos con sus propias manos sin esperar la llegada de equipo pesado. El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, prometió toda la ayuda posible del organismo mundial, mientras muchos países, incluso el rival tradicional de Turquía, Grecia, despacharon o prometieron equipos de expertos en tareas de rescate, así como ayuda médica y dinero. "Mucha de la gente traída al hospital sufre de huesos rotos", comentó un doctor en la Clínica Ada de la ciudad de Adapazari. Desde Estambul a Izmit miles de personas pasaron la noche al raso temiendo que los edificios no resistieran y fueran a derrumbarse. Con las primeras luces del alba comenzaron a regresar a sus hogares. "Nos quedamos al raso por miedo. Nuestra casa tenía una gran grieta en la pared", explicó un cansado obrero llamado Guler Karagoz. "Nos gustaría algo de pan, pero asusta ver lo grande que son las filas en los centros de asistencia". El terremoto derribó los minaretes o torres de llamada a la oración de decenas de mezquitas en el país de mayoría musulmana, pero no se informó de daños a los numerosos tesoros arquitectónicos de Estambul, tales como la Mezquita Azul.
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