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¿Sirven los collares ortopédicos contra el traumatismo cervical?

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Redacción
Crítica en Línea

ESTIMADO LECTOR: Los síntomas del traumatismo cervical normalmente desaparecen en un período de tres meses. Algunas personas padecen molestias derivadas que duran más, aunque no está claro, cuál es la mejor manera de predecir o prevenir dichas molestias recurrentes. Durante años, el traumatismo cervical ha sido tradicionalmente curado con descanso, analgésicos y la inmovilización del cuello. Varias investigaciones recientes han cuestionado esta práctica al demostrar que sus efectos son positivos - quizá mejores - cuando se aconseja llevar una vida normal acompañada de una movilidad normal del cuello más que recomendar todo lo contrario, justo después del trauma.

El término traumatismo cervical fue utilizado por primera vez por H.E. Crowe en 1928, durante un encuentro de investigaciones. El traumatismo cervical es una lesión de los tejidos superficiales causada por una súbita aceleración/deceleración, la mayoría de las veces a consecuencia de un impacto en los asientos traseros de un vehículo durante un accidente de tránsito. Ese movimiento brusco puede golpear la cabeza rápidamente hacia delante y después hacia atrás, causando una lesión a los tejidos superficiales como los ligamentos, los músculos, las raíces nerviosas y posiblemente afecte también a la piel que cubre las articulaciones.

El dolor de cuello es el síntoma característico del traumatismo cervical. La rigidez en el cuello también está presente en la mayoría de los casos. Los dolores de cabeza se dan en casi la mitad de los casos de traumatismo cervical. Entre los síntomas físicos que pueden producirse se encuentran: mareos, parestesia (sensaciones anormales como sentir calor intenso o cosquilleo), problemas en la vista y en el oído, y dolor en los hombros y la espalda. Algunas personas también padecen molestias psicológicas, tales como fallos en la memoria, nerviosismo, irritabilidad, trastornos en el sueño, fatiga, depresión y falta de concentración.

Los síntomas pueden aparecer inmediatamente tras el choque o puede que tarden en desarrollarse varios días. Normalmente los síntomas se curan en pocas semanas o en unos pocos meses. En ocasiones pueden durar más de seis meses tras el trauma - una enfermedad conocida como síndrome crónico, o tardío, de traumatismo cervical.

En junio de 2001 un artículo publicado en la revista especializada "Neurology" revelaba unos datos que demostraban que restringir la movilidad del cuello quizá sea la mejor manera de predecir quiénes padecerán del cuello, los investigadores médicos del Centro de Investigación del Dolor de Dinamarca pudieron identificar en un 91 por ciento de los casos qué pacientes podrían padecer problemas derivados de un post-traumatismo cervical.

Tradicionalmente a las personas con traumatismo cervical se les ha recomendado descanso y que restrinjan sus movimientos de cuello utilizando un collar ortopédico cervical blando. Diversas investigaciones no pudieron demostrar en qué grado dichas medidas aceleran la recuperación y sugerían que los pacientes mejorarían si volvían a hacer sus actividades normales o si se sometían a sesiones de fisioterapia, encaminadas a restablecer la movilidad total del cuello. En un estudio, unos investigadores suecos descubrieron que no sólo era mejor la movilidad activa, que la inmovilización del cuello, sino que era mejor empezar el tratamiento cuanto antes (a las 96 horas del trauma) en vez de más tarde (a las dos semanas del accidente). Las conclusiones de esta investigación fueron publicadas en el número del 15 de julio de 2000 de la revista especializada Spine.

Parece que controlar el dolor durante la fase aguda del traumatismo cervical puede servir para reducir la posibilidad de problemas cérvicos. En una investigación, de 58 personas con traumatismo cervical 30 recibieron analgésicos (20 mg/al día de tramadol) durante una semana, mientras que 28 no recibieron ninguna medicación. A los doce meses de seguimiento del traumatismo, de las personas del grupo del analgésico todas menos una (el 3%) no sentían ya ningún dolor, mientras que nueve personas (el 32%) del grupo que no fue medicado aún padecían dolores continuos. Los autores del estudio sugerían que los analgésicos, no sólo proporcionan una mejoría inmediata sino que también sirven para evitar molestias crónicas, en parte porque previene un proceso que tal vez acostumbre al cerebro a sentir dolor .Las conclusiones de esta investigación fueron publicadas en una carta al director, publicada en febrero de 2001 en la revista especializada Journal of Pain Symptom Management.

Los rayos X, e incluso los métodos más avanzados de mayor resolución gráfica como las tomografías computarizadas y los escáner de alta resolución, suelen fallar a la hora de revelar los daños que pueden producir los síntomas del traumatismo cervical. Esto no significa que no se produzcan daños. La disección de los cuellos de los cadáveres que habían padecido traumatismo cervical, así como otras heridas más graves, han revelado que los daños a los tejidos superficiales no suelen detectarse mediante las técnicas radiográficas normales.

Los especialistas creen, que el origen del dolor, al menos en la mitad de las personas con continuos dolores de cabeza tras haber sufrido un traumatismo cervical, se encuentran dentro de las articulaciones zigopomorgias (de un solo plano o de pivote) del cuello. Situadas a lo largo de ambos lados de las vértebras, estas diminutas articulaciones sirven para dar más estabilidad - y guiar los movimientos de - la columna vertebral.

Algunos investigadores médicos están concentrándose en las articulaciones para tratar el dolor del post-traumatismo cervical. Curtis Slimpman, del Centro de Columna Vertebral de Pensilvania y su equipo de colaboradores, publicaron recientemente sus hallazgos en el campo del tratamiento de los dolores de cabeza crónicos, producto de un post-traumatismo cervical, al inyectar en las articulaciones de pivote de la parte superior del cuello corticosteroides (que poseen unas excelentes cualidades como anti-inflamatorios y posiblemente como analgésicos). Las 18 personas que participan en la investigación padecían continuos dolores de cabeza diarios, derivados de un post-traumatismo cervical, desde un período de media de 34 meses. Ninguno había obtenido mejoría tras un mínimo de tres meses de fisioterapia, rectricción de movimientos y calmantes orales del dolor. Para la selección de los participantes en la investigación se requirió que los mismos tuviesen localizados el dolor de la parte superior del cuello y que también padecieran la rigidez en las articulaciones de pivote de la parte superior del cuello. Antes de que empezase el tratamiento, la confirmación de que dichas articulaciones eran la fuente del dolor fue ratificada al conseguir aliviar momentáneamente el dolor de una manera muy rápida, inyectando anestesia local dentro de la articulación, sobre la cual recaían las sospechas de ser origen del dolor. Cada persona fue tratada con inyecciones de corticosteroides; entre una y cuatro (dependiendo del grado de mejoría obtenido) con un intervalo de dos semanas. Al final del seguimiento, que comprendía una media de 19 meses tras la última inyección de esteroides, el 11% de los participantes en el estudio no tenía dolores de cabeza, el 50% tenía menos de tres dolores de cabeza al mes y un 61% tenía menos de tres jaquecas a la semana.

 

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